Lo que más
me orgullece como profesional del bonsai no son las cosas que yo hago sino las
que hacen mis alumnos.
Este es el
caso del Pino que hoy os presento.
Pepe
Hernandéz ha sido alumno de mi escuela por mas de 28 años, hace poco por
problemas de salud dejo la afición.
En el año
1995 vino a clase con este pino canario procedente de un vivero con la idea de
hacer un bonsai con él.
Le comenté
que el tamaño de la hoja del pino canario era un problema, y que simplemente
cortarla seria una chapuza, que deberíamos buscar una mejor solución.
Esa solución
era injertarle ramas de Pino Thumbergii, de plantones que yo mismo plante de
semilla.
En 2014 ya el
injerto estaba hecho.
Se ha ido
cultivando desde entonces y se ha ido alambrando varias veces.
Pepe me lo dejo así solo a falta de cortar una
rama de sacrificio y un nuevo alambrado.
Aun le falta para llegar a un estado de madurez.
Después del último trabajo ha quedado así.